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Europa Press | Madrid | Actualizado el 08/11/2010 a las 14:00 horas
Cientos de ciudadanos marroquíes se han unido a los enfrentamientos registrados entre fuerzas del orden y saharauis en El Aaiún tras el desmantelamiento del campamento de protesta de Gdaim Izik, informaron dos de las principales asociaciones pro marroquíes en el Sahara Occidental.
Según el presidente de la Asociación Sahara Marroquí (ASM), Reda Taujni, "varios centenares de civiles se han unido a los agentes en contra de los activistas" en la ciudad, en la que asegura que por parte de estos últimos se han dado casos de "robos y quema de comercios y de sucursales bancarias".
A su juicio, la situación en la capital administrativa del Sahara Occidental sigue "tensa" y en los altercados ha habido víctimas civiles, pero no pudo confirmar la cifra de muertos, de los que el Gobierno ha señalado por el momento la existencia de tres entre las fuerzas del orden.
Según la agencia oficial MAP, "diversos ciudadanos" se manifestaron este lunes en dos de las principales zonas de la ciudad para "reiterar su apego a la integridad territorial y condenar los actos de vandalismo llevados a cabo en algunos barrios de la ciudad".
Los manifestantes, según la fuente, portaban banderas marroquíes y coreaban eslóganes como "Mohamed VI, nuestro rey", o "el Sahara es marroquí", además de condenar esos "actos por parte de las personas que huido del campamento de Gdaim Izik".
El Ministerio del Interior indicó en un comunicado que los poderes públicos iniciaron este lunes por la mañana el desmantelamiento del campamento para preservar el orden público y garantizar la seguridad de los ciudadanos, "tras haber agotado todas las vías dirigidas a instaurar las bases del diálogo serio y responsable".
El presidente de la pro marroquí Asociación Saharaui de Derechos Humanos, Ramdan Mesaud, hizo este lunes un llamamiento para que "los civiles no intervengan en los disturbios e impere la cordura", con el fin de evitar que la situación "se convierta en una masacre".


Cientos de marroquíes se unen a los enfrentamientos entre fuerzas del orden y saharauis tras el desmantelamiento de un campamento de El Aaiún.
Las fuerzas de seguridad han pedido primero por altavoces que las mujeres y los niños desalojasen el campamento y, tras el rechazo de muchos a hacerlo, han intervenido con cañones de agua, gases lacrimógenos y porras para desalojar a los más de 20.000 saharauis que se calcula que permanecían en él en las más de 7.000 jaimas.
Mientras, en El Aaiún centenares de personas han salido a la céntrica avenida Smara para protestar por la intervención y han colocado ya varias barricadas.
La activista española Isabel Terrazas ha relatado por teléfono que las manifestaciones son masivas y que miles de personas han salido a las calles para protestar contra la intervención de las fuerzas marroquíes.
Terrazas ha añadido que "en el campamento ya no queda nadie" y que los saharauis desalojados están caminando desde Gdaim Izik hacia la ciudad para unirse a las protestas.
"No ha quedado ninguna jaima en pie", ha asegurado la española, quien ha dicho que la situación es de máxima confusión en la avenida Smara.
Por su lado, el presidente de la Asociación Sahara Marroquí (ASM), Reda Taujni, ha indicado que "el campamento ha sido prácticamente vaciado por las Fuerzas Auxiliares (fuerzas de intervención dependientes del Ministerio del Interior) y la Gendarmería Real, y a un centenar de metros del lugar hay autobuses para evacuar a las familias".
El líder de esta organización, que defiende la marroquinidad del Sahara, ha apuntado además que algunos jóvenes resisten en el interior del campamento, y que han ardido algunas jaimas, según él, "porque la gente ha hecho explotar bombonas de gas para intentar que no entraran los agentes".
ACTO DE BARBARIE
Por su lado, la agencia oficial MAP informa en una nota de que "las fuerzas del orden, compuestas por elementos de la Gendarmería Real y de Fuerzas Auxiliares y dentro del respeto total de las reglas jurídicas en vigor, a la detención de elementos que amenazaban a las personas dentro del campamento".
Miles de saharauis protestan desde el pasado 10 de octubre en el campamento de Gdaim Izik para reivindicar sus derechos socioeconómicos, como el acceso a un trabajo y a una vivienda.
El ministro de Exteriores saharaui, Mohamed Uld Salek, ha denunciado el "acto de barbarie" de las fuerzas de seguridad marroquíes, que han entrado por la fuerza en el campamento de protesta de Gdeim Izik, y ha demandado una intervención urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para "poner fin a este crimen".



Nieto del séptimo duque de Marlborough e hijo de una americana descendiente de una acaudalada emprendedora llamada Jennie Jerome y de Randolph Churchill, destacado político conservador, tras ser internado en Ascot por su padre y estudiar luego en Harrow, se alistó en el ejército británico. Combatió en India, en Sudán y en Sudáfrica. Aprovechó sus sucesivos destinos para trabajar como corresponsal para diversos periódicos, lo que le permitió financiar sus viajes. La popularidad que alcanzó le permitió dedicarse a la política.
En 1905 fue nombrado subsecretario de las colonias, en 1908 ministro de comercio, ministro del interior en 1910, y en 1911 fue nombrado Primer Lord del Almirantazgo. Durante la Primera Guerra Mundial fue considerado uno de los responsables del desastre del desembarco de Galípoli. Marchó al frente donde comandó una unidad de combate en primera línea. Tras ser eximido de su culpa por el parlamento, pasó a ser ministro de municiones. Hacia el final del conflicto sería ministro de guerra y ministro del aire.
Durante el período de entreguerras fue nombrado ministro de hacienda por Stanley Baldwin. Sin embargo, en los años treinta caería en desgracia debido a su oposición a la política de apaciguamiento seguida por los gobiernos conservadores y laboristas. El advenimiento de Hitler al poder no hizo más que aumentar sus advertencias.
Al empezar la Segunda Guerra Mundial volvió al gobierno. Fue nombrado de nuevo primer lord del Almirantazgo y, en mayo de 1940, fue elegido primer ministro, en sustitución de Neville Chamberlain, que dimitió tras el desastre de Noruega. El ejemplo de Churchill y su magnífica oratoria le permitieron mantener la cohesión espiritual del pueblo británico en las horas de prueba que significaron los bombardeos sistemáticos de Alemania sobre Londres y otras ciudades del Reino Unido. Finalmente, aunque los aliados ganaron la guerra, Churchill perdió las elecciones de 1945 ante el laborista Atlee.
En 1951 Churchill volvió a ser Primer Ministro, si bien delegó cada vez más tareas en sus ministros. En enero de 1955 dimitió por motivos de salud. Le sucedió en el cargo Anthony Eden. Al morir, en 1965, el pueblo británico le rindió un gran homenaje. Se celebró un funeral de estado, honor que durante el siglo XX solamente recibieron Frederick Roberts y él.

| Nacimiento | 30 de noviembre de 1874 |
| Fallecimiento | 24 de enero de 1965 (90 años) |